Límites de la observación

No vemos todo lo que está ahí.

Nuestra capacidad de observar tiene límites. No porque la realidad sea incompleta, sino porque nuestra forma de percibirla lo es. Solo registramos aquello para lo que estamos preparados.

Lo que no reconocemos, simplemente no aparece. No es que esté oculto, es que queda fuera de nuestro campo de observación. Y al no verlo, tampoco lo consideramos en nuestras decisiones.

Esto no ocurre de manera evidente. Al contrario, lo que vemos suele sentirse completo. Pensamos que tenemos toda la información necesaria, cuando en realidad estamos operando dentro de un marco limitado.

Ampliar la capacidad de observación no consiste en mirar más de lo mismo, sino en desarrollar la posibilidad de ver lo que antes no estaba disponible para nosotros.

En ese proceso, la realidad no cambia, pero sí cambia el mundo que somos capaces de percibir. Volver entonces a la relación entre la percepción y la realidad permite reconocer con mayor claridad cómo esa transformación ocurre.